Cómo encabezar la lista de best-sellers de Kindle
En la edición digital del New York Times, aparece publicado hoy un artículo titulado “With Kindle, the Best Sellers Don’t Need to Sell“. El periodista que firma el artículo, Motoko Rich, muestra cómo está siendo posible, gracias a la imaginación por parte de los responsables de marketing de las editoriales, que libros de escritores desconocidos o casi desconocidos ganen lectores. La estrategia consiste en ofrecer durante un tiempo la descarga gratuita de la versión digital de un libro, de modo que muchos lectores que no saben nada del autor del libro descargado puedan conocer su literatura. De esta manera, en el caso de que el libro regalado agrade al lector, el editor casi se asegura que dicho lector pague por otros libros del mismo autor. Es una forma, en resumen, de obtener visibilidad.
Es el caso de Terri Blackstock con dos de sus obras, Cape Refuge y Southern Storm, que han ocupado la semana pasada los dos primeros puestos de la lista de más vendidos de Kindle. Otra escritora casi desconocida hasta entonces, Maureen Johnson, con su novela Suite Scarlett, que puede descargarse por un precio de 0 $, ocupó también la tercera plaza de esa lista de best-sellers.
No todos los editores están de acuerdo con esta estrategia y los hay que piensan que el libro tiene para ellos demasiado valor como para darlo gratis. Hay un refrán español que dice que “es de necios confundir valor y precio”. Puede que haya algo de esto. Y para prueba de que ofrecer una primera entrega gratuita de un escritor novel o desconocido da buenos resultados, destaco estos datos: el editor de la novela de Lauren Day titulada Giving Chase ofreció la posibilidad de descargarla gratis. Se hicieron 26.897 descargas gratuitas hasta el mes de octubre de 2009. ¿La consecuencia?: de Chased, una novela anterior de la misma autora, se habían vendido en septiembre, antes de la implantación de la descarga gratuita de Giving Chase, 97 copias; después de las descargas gratuitas, se han vendido 2.666 versiones digitales. Y de Taking Chase, otra novela anterior de Lauren Day, antes de las descargas gratuitas de Giving Chase se habían vendido 119 copias en septiembre; después de las descargas a 0 $, se vendieron 3.279 ejemplares digitales.
Los editores españoles e hispanoamericanos quizá deban empezar a reflexionar sobre todo esto, si es que no lo están haciendo ya. Los libros no sólo no se acaban, sino que crecen las posibilidades para todos. Además, el porcentaje de beneficios para los escritores aumenta hasta el 70%, según anunció Amazon hace una semana. Lo importante es que la creación, la escritura y la lectura no se detienen.




Interesante, interesante, interesante… Faltaría ver si en España funciona este sistema. Sé que algunos autores españoles están regalando algunos capítulos de la obra que intentan vender, pero ignoro si de momento consiguen el resultado perseguido. En todo caso, lo que queda cada vez más claro es que la forma de vender literatura está cambiando, al tiempo que cambian o, mejor dicho, se diversifican, los soportes.
Gracias, Jaime.
Un saludo.