SOBRE PREMIOS Y DESIERTOS
El pasado domingo se dio a conocer el fallo del jurado del Premio de Novela “Las Dos Orillas”, en el marco de la duodécima edición del Salón del Libro Iberoamericano que se celebra todos los años en la ciudad de Gijón. Varios son los datos que hoy quiero subrayar en relación con este premio:
En primer lugar, que se ha producido el récord de participación en este certamen: alrededor de ¡700 obras! han competido para llevarse el galardón.
En segundo lugar, que el jurado ha declarado desierto el premio en esta edición.
En tercer lugar, que el director de este concurso, el escritor Luis Sepúlveda, ha argumentado que la decisión del jurado tiene su raíz en la poca calidad de los originales presentados, en comparación con los premiados en ediciones anteriores. Cabe preguntarse si Luis Sepúlveda hubiese podido escribir una novela que estuviese a la altura… Yo creo que sí, no sean mal pensados. De lo que dudo es de que el jurado haya estado a la altura de algunos de los originales presentados.
A mí me resulta extraño que en un concurso donde hay setecientas novelas, SE-TE-CIEN-TAS novelas, no haya una sola que merezca la compensación de un premio. Por lo menos es chocante que, habiendo tan alta densidad demográfica en lo que a concursantes se refiere, se termine hablando de un premio desierto.
Por último, parece que la finalidad de este concurso literario es la de “reparar injusticias” sufridas por escritores que, debido al país donde habitan o por determinadas políticas editoriales, no tienen un fácil acceso al público lector. Ahora bien: ¿Organizar un concurso de novela para premiar sólo a uno de esos escritores es un buen remedio para las injusticias literarias? Y si se convoca un premio, ¿es justo no premiar a nadie?
Cada día entiendo menos este tipo de concursos. Como siempre que hablo de un premio literario, hago un llamamiento a los no premiados para que nos den a conocer sus novelas y para que se olviden de ese afán absurdo de querer la medalla de oro olímpica. ¿Competir o escribir? Les recuerdo a todos que he abierto en Facebook un grupo para animar a los perdedores de concursos literarios a mostrar sus obras.




Podría parecer una estulticia severa convocar un premio bajo esas premisas para declararlo luego desierto. Al multipremiado Sepúlveda le parece bien, ¿quiénes somos nosotros para decir lo contrario? En fin, lo de siempre pero de otra manera en esto de los premios.
Un saludo Don Jaime.
Estoy totaaaaaalmente de acuedo..
No es normal, declarar un premio desierto entre taaaaantos participantes, una decepción, ya que no creo que no haya ninguno que sea merecedor de taaaaaaaaaaaan magnífico diploma…
Una decepción más para la cultura, ya que sólo por la cantidad de paricipantes, debieran haber tenido la delicadeza de nombrar un ganador…
Será culpa de la crisis…